EL CARNAVAL ANDINO Y SU VARIANTE HUAMANGUINA

EL CARNAVAL ANDINO Y SU VARIANTE HUAMANGUINA

               

Por: Alberto Eyzaguirre García

 


 

Resumen

El artículo pretende resaltar elementos musicales y rituales de carácter prehispánico aún presentes en la versión rural del carnaval. Parte de esos elementos, en un largo proceso de mestizaje, se integran al carnaval de esta región y dan origen y personalidad al actual carnaval urbano huamanguino.

Se constata también, el crecimiento exponencial del número de participantes como músicos y danzantes en el actual carnaval huamanguino.  Finalmente se describe su desarrollo y las características internas de las comparsas.

 

 

 

 


El carnaval andino, por sus antecedentes,  está asociado a la fertilidad de la tierra -por cuanto florecen los sembríos- y por extensión a la fertilidad humana; y también a las luchas rituales o pruebas de valor entre los jóvenes.

Es la fiesta mayor del mundo del ande y la música es muy alegre y especial. En muchos pueblos se le denomina como pukllay que significa jugar. Sabemos que los españoles como estrategia política e ideológica acostumbraban superponer sobre una festividad andina otra de corte religioso occidental, es lo que se denomina el sincretismo cultural. Esa estrategia, con el tiempo, fue asimilada y a su vez usada en sentido contrario por la resistencia cultural indígena para, simultáneamente, continuar con la práctica de sus ritos y creencias. En el caso de los carnavales este mecanismo no es muy notorio por la misma variabilidad de la fecha en el calendario católico.

La celebración festiva que existía en el mundo andino, antes de la conquista española, está íntimamente ligada al ciclo agrícola anual y por ello pervive. Esta festividad prehispánica se celebraba, de acuerdo con los cronistas, en el mes de febrero al que denominaban como Hatun poqoy killa (mes de gran maduración). Arguedas agrega una característica musical cuando sostenía que “la fiesta primitiva, la que hoy se llama carnaval debe ser de origen chanka. Es música bravía, guerrera, trágica y violenta como el cauce del gran río; misteriosa y triste como la orilla inalcanzable del Apurímac”.

Esta celebración corresponde a la temporada del asentamiento de la siembra, es decir que, con la temporada de lluvias de estos meses, los cultivos se fortalecen y aparecen los primeros frutos (llullu)  aún tiernos y el hombre del ande lo celebra hasta hoy jubilosamente. Además, en la concepción andina, la fertilidad de la tierra es relacionada con la fertilidad humana, por lo que la interrelación de solteros y solteras y la permisividad sexual en estas celebraciones es mayor.

 

Carácter ritual

Otro elemento importante del carnaval andino o pukllay, es la recreación de luchas rituales o pruebas de valor entre jóvenes y que rememora antiguas competencias guerreras. Entre ellas encontramos: el seqollonakuy (dos contrincantes se golpean con un látigo o warakas en la pierna desnuda alternativamente), warakanakuy (se lanzan violentamente frutos aún verdes usando la waraka pero de la cintura para abajo, uno frente a otro), pulseo (levantan piedras grandes y circulares difíciles de alzar) y el lucheo (dos jóvenes se sujetan uno a otro de la cintura agarrándose solo del cinturón o chumpi intentando derribarlo a la fuerza). Estas dos últimas es practicada incluso por mujeres.

La celebración no se limita a los tres días previos al inicio de la cuaresma como se estila en el mundo occidental. Se inicia incluso un mes antes, como vemos en los Yuyachikuy y las fiestas de comadres y compadres. Su celebración continúa incluso después del denominado miércoles de ceniza.

Con el proceso de conquista de los españoles y el posterior traslado de sus fiestas y costumbres, el carnaval occidental introdujo sus elementos de diversión, de desenfreno social, además de sus aditamentos de máscaras, trajes, talcos, etc. que fueron asimilados principalmente en las ciudades coloniales por los mestizos.

 

Carnaval mestizo huamanguino

La asimilación y mestizaje del carnaval originario en las ciudades coloniales como Huamanga ha sido un proceso largo y a su vez enriquecedor. A la dulzura y el canto agudo de los cánticos en quechua, acompañados invariablemente de pinkullos o quenas y tinyas, se han sumado con maestría los instrumentos de cuerda como violines, mandolinas, guitarras, charangos, laúdes, y hasta acordeones. El poblador mestizo huamanguino famoso por su destreza en la ejecución de instrumentos y la belleza de sus huaynos también ha añadido el ingenio de sus composiciones en melodías y letras, tanto en quechua como en castellano, dotándole de un nuevo ropaje a las melodías del primigenio carnaval prehispánico que actualmente convive con sus elementos rituales en los masivos festivales del denominado carnaval rural.

El desarrollo del carnaval mestizo huamanguino se sostiene en el paseo por sus calles y plazas de las comparsas carnavaleras, que son agrupaciones pequeñas, medianas y gigantescas de músicos y bailarines, hombres y mujeres, ataviados con vestuarios coloridos representativos de sus zonas o de su identidad cultural, bailando y cantando al unísono.

A pesar de que la celebración en todo el mundo comprende 3 días: domingo, lunes y martes; en Huamanga se ha añadido dos días más, el sábado y el miércoles, de esta manera hay hasta 5 días seguidos de carnaval, aunque se debe precisar que la del miércoles no tiene carácter masivo pues solo se realiza la quema del Ño Carnavalón acompañado de sus “viudas”, un elenco de actores y algunas comparsas seleccionadas. El sábado, en cambio,  fue agregado a fin de que ese día las entidades públicas, privadas, las ONG,   universidades, institutos, incluso fuerzas policiales y militares,  puedan participar con sus propias comparsas, incluyendo sus carros alegóricos, así como también algunas comparsas rurales.

 

Domingo, lunes y martes:

Es el carnaval propiamente del pueblo huamanguino, tanto de la ciudad como de los barrios y distritos aledaños que durante 3 días seguidos o alternados,  saldrán a las calles organizados en comparsas. Participan comparsas formadas en base a familias y amistades, por ejemplo: “Huamanga Tunante”, “Familia Meléndez y amigos”, “Sonqosuwakuna” (familia Sulca), los Guerra, etc.; o representando a calles y barrios tradicionales: Magdalena, Dos de mayo,  Puka Cruz, San Blas, San Juan Bautista, Maravillas, etc. También por su procedencia, como la de residentes de Parinacochas, La Mar, Fajardo, Huancasancos, Cangallo, etc. Incluso de otros departamentos como Huancavelica y Puno.

En los últimos dos años han aparecido comparsas formadas por ayacuchanos residentes en el extranjero y cibernautas, dado que las agrupaciones tradicionales han visto rebasada su capacidad y ya no pueden acoger más integrantes, originando cada año nuevas comparsas.

Cabe agregar que, siendo el martes de carnaval el último día del paseo general de comparsas, también es conocido entre las comparsas como día del “manteo”. Ocurre que, como hay frecuente encuentro de distintas comparsas en las calles, las que van y vienen, a veces entre comparsas amigas los varones de una de ellas “secuestran” simbólicamente a alguna dama de la otra comparsa cubriéndola con sus ponchos y al grito de “manteo” la llevan al interior de su comparsa donde la hacen acompañarla un trecho, brindando y haciendo chanzas. Igual, lo hacen las mujeres con otras comparsas amigas, ellas también “secuestran” a un varón de la otra comparsa y al grito de “manteo” lo obligan a acompañarlos un buen trecho,  sobre todo talqueándolo y obligándole a beber. Cuarenta años atrás y más antes, el martes era propicio para el enfrentamiento a golpes entre los capitanes y miembros de las comparsas rivales, por lo cual ese día ya no salían las mujeres y los varones llevaban instrumentos más simples, más baratos, porque lo más probable era que terminasen siendo armas para ataque y defensa.

 

Un desborde popular de músicos y danzantes

Por otra parte, considero que en la actualidad el carnaval urbano en la ciudad de Huamanga se ha convertido en la festividad mayor del arte musical y dancístico ayacuchano por lo masivo, por los miles de pobladores comprometidos.  Esta festividad se ha constituido en las últimas dos décadas, en un auténtico desborde popular de música y baile durante 4 días intensos en esta ciudad.  Decimos desborde pues,  es impresionante el número efectivo de músicos y danzantes en las calles de la ciudad que se ve completamente desbordadas, como cuando un río invade las zonas aledañas a su cauce. 

Dudo que exista otro carnaval en el mundo con esa cantidad de músicos lugareños y de calidad en sus calles durante esos días. El cálculo que realicé el 2017 arrojó un cifra cercana al 15% de la población total.

Y calculamos que, en los siguientes años, dada su dinámica interna, irá acrecentando su peso y calidad, pudiendo constituir, en mediano plazo, en un foco fuerte de atracción turística que compita por ejemplo con la festividad de la Candelaria en Puno o el carnaval de Oruro, en Bolivia.

Queda en manos de las autoridades locales convertir esta grandiosa celebración popular en una oportunidad económica a través del turismo no solo nacional sino también internacional.

Una adecuada combinación en los desfiles de comparsas mestizas y rurales, cada uno con sus atributos, le daría mayor colorido y sustento al carnaval huamanguino. Más aún si, como ya se está hablando, se busca perfilar o proyectar el carnaval huamanguino como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco.

 

ELEMENTOS Y CARÁCTERÍSTICAS DEL CARNAVAL MESTIZO

 

1.    La Comparsa

Es la unidad mínima organizada de músicos y bailarines. Hasta mediados de los 70´s se les denominaba “Pandillas”, pero con el uso de esta palabra asociado a la violencia de grupos juveniles fue perdiendo ese significado y paulatinamente fue asumiéndose el nombre genérico de Comparsas. Es el conjunto de hombres y mujeres, músicos y bailarines, que bajo un nombre que los identifique como grupo ya sea por ubicación, familiaridad, ocupación, procedencia de nacimiento, o por simple amistad, cantan y bailan paseando por las calles de la ciudad organizados, casi siempre, en una misma estructura, en filas y columnas.

Adelante, como quien guía al grupo, va un líder que es denominado “capitán”, quien guía al grupo con autoridad y al son de un pito que él sopla marcando el ritmo, seguido del agrupamiento de mujeres que bailan y cantan, y más atrás, los varones que van ejecutando sus instrumentos musicales. Todos en columnas y filas bien ordenadas como si fuera un destacamento militar pero con mucha alegría y entusiasmo. Esto es sobre todo en las comparsas de la ciudad, porque en las comparsas rurales se observa más libertad de ubicación e incluso teatralizan escenas costumbristas o coyunturales.

Todas las comparsas tienen una organización interna que les permite financiar los gastos de cada año y uniformizar su vestimenta. Existe además, un carguyoq o mayordomo por año, quien debe asegurar que el grupo tenga un lugar de donde salir y regresar, un almuerzo previo a la salida y proveer de suficiente bebidas, principalmente cervezas, para que todos los integrantes estén alegres y contentos.

 

2.    Carácter democratizador 

Siendo la festividad del carnaval un hecho social no estaría exento de reproducir en su seno las diferencias sociales por extracción social o nivel económico; sin embargo, ocurre un hecho singular e importante pues, en las comparsas se democratiza la presencia y participación de todos los ciudadanos. Todos interactúan, sin discriminación alguna, hay grandes empresarios, emprendedores, autoridades políticas, profesionales, empleados, obreros, estudiantes, amas de casa, etc. Es decir, desaparecen los abismos sociales que otorga a veces la posición económica o la extracción social. Y más aún, pues al haber casi siempre consumo de bebidas con contenido alcohólico para estimular la euforia, el canto y el baile de cada comparsa, las barreras sociales prácticamente desaparecen.

3.    La creatividad

Dado su carácter festivo anual, una gran parte de las comparsas crean sus propias estrofas y melodías alusivas al carnaval. Muchas son picarescas tanto en quechua como en castellano, utilizando el doble sentido o la metáfora; otras le dan contenido político coyuntural; otras proclaman su origen o procedencia, etc. Esto genera una veta importante de nuevas letras y melodías de carnaval muchas de muy buena calidad que enriquecen el repertorio de este género.

 

4.    Catártico y contestatario

 Por su naturaleza de jolgorio colectivo, de espontaneidad y siendo una festividad con bastante permisividad social, los carnavales permiten expresar el descontento del pueblo principalmente con las autoridades y los políticos de turno. Por ejemplo, en el 2016, una comparsa huamanguina cantaba la siguiente copla:

“Keiko, Keiko, toda la vida vagaza / anda ponte a trabajar / devuelve lo que has robado / Anda ponte a trabajar / Presidenta no serás” [1]

 

5.    Es revitalizador

Como observó acertadamente la recordada maestra Chalena Vásquez, el carnaval “permite una revitalización del cuerpo social” una reafirmación de las identidades territoriales.  (…) una revitalización de las personas en el nivel individual de identidad y la revitalización de identidades grupales: familiares, barriales, ocupacionales. Identidades territoriales: barrial, distrital, provincial y regional. Estos procesos de reafirmación se hacen efectivos a través de las múltiples relaciones y acciones que se tienen que llevar a cabo en la preparación y celebración del carnaval, reproduciendo la memoria cultural en múltiples formas.[2]

 

6.    Incremento de participantes

El carnaval tradicional urbano de antaño y hasta entrado los 80s, se caracterizaba por el paseo de comparsas familiares y barriales cuyo número oscilaba entre 20 y 40 integrantes. Una vez superada la época de la violencia y del Estado de Emergencia permanente que se vivía, la cantidad de comparsas e integrantes se fue incrementando. Ahora se observan comparsas numerosas que oscilan entre 50, 200, 300, 400 y hasta más integrantes, todos cantando y bailando sus propios versos y carnavales tradicionales[3].

Si se estima que participan un promedio de 100 comparsas por día, a 100 o 150 integrantes cada una[4], estaríamos hablando de un número de, entre 10 mil a 15 mil personas por día. Y lo más sorprendente es la cantidad de músicos por comparsa ya sea tocando guitarra, mandolinas, quenas, violines, acordeones, charangos y tinyas. Aquí se reafirma aquello de que Huamanga es una ciudad musical pródiga en generar muchos músicos y de buen nivel. He allí la vigencia del viejo adagio popular que dice: “Huamanguino de honor, músico, poeta o cantor”.

Si se estima que en la ciudad de Huamanga existe una población de 100 mil habitantes[5], tendríamos que, un número de 10 mil a 15 mil integrantes de las comparsas que pasean cada día, representan a, entre el 10% al 15% del total de la población de esta ciudad.

Para darnos una idea de la magnitud de este fenómeno, vamos a extrapolar este estimado para la ciudad de Lima que tenía una población estimada para 2018 de 9 millones 320 mil habitantes[6] ; implicaría que para reproducir o asemejarse al carnaval huamanguino, en la ciudad de Lima deberían participar 932 mil habitantes en sus calles cantando y bailando cada día , es decir, casi un millón de personas, lo cual es prácticamente imposible. Esto nos permite visualizar la gran dimensión que está tomando esta festividad.

 

7.    Dinamiza la economía

 Dado su gran crecimiento en cuanto a número de comparsas e integrantes y la gran afluencia de turismo principalmente interno (ayacuchanos que retornan en estas fiestas) esto necesariamente significa mayor inversión económica en beneficio de la ciudad. Cada año las comparsas se afianzan en torno a su nombre, a su identidad y buscan mejorar y competir contra las demás, esto es natural. Si antes se hablaba de comparsas de 40 personas, ahora estamos viendo grandes comparsas de 100, 200 a 300 personas, todos ataviados con un vestuario propio, muchas veces recién mandado a confeccionar, con rediseño de colores y otros detalles. Todo ello requiere una inversión fuerte que se estima en el caso de las mujeres de entre 300 a 600 soles cada una, sin considerar el calzado y el sombrero.

 

8.    Entidad organizadora

 La Municipalidad Provincial de Huamanga es el ente que organiza y estipula la forma de desarrollar el carnaval en la ciudad. La responsabilidad recae específicamente en la Subgerencia de Cultura, Turismo y Artesanía, instancia que pertenece a la Gerencia de Desarrollo Económico. Ellos designan un jurado calificador que se distribuye en algunos puntos centrales del recorrido para calificar la correcta participación de las comparsas. Cabe señalar que en los últimos 2 años ya no se está calificando como concurso, el jurado solo evalúa y al final hacen un reconocimiento público a las comparsas que mejor están representando el carnaval urbano.

 

9.    Aspectos negativos y su control por las comparsas

Como toda gran festividad popular podemos señalar que en los carnavales hay un gran consumo de bebidas con contenido alcohólico, principalmente de cerveza, seguido de pisco, ron, whisky, caña, etc. Si bien es cierto, esto es permitido socialmente, se observa a mucha juventud iniciándose en su consumo. Y como sabemos muchas veces el consumo excesivo de alcohol puede generar en muchos jóvenes dependencia y posibilita también hechos violentos y atentados sexuales.

Sin embargo, la pertenencia a alguna comparsa canaliza,  ordena y frena la violencia. Respecto al consumo de alcohol en las comparsas, se puede ver que cada una de ellas se organiza de tal manera que no falte la cerveza antes, durante y al concluir el paseo. Antes de iniciar el paseo, se invita un almuerzo acompañado de bebidas con contenido alcohólico, y se continúa bebiendo hasta empezar el paseo por las calles. Luego durante el paseo, por lo general después de pasar por la Plaza Mayor, se hace una parada en un lugar convenido por ellos (los muchachos le llaman con humor “grifo”) para tomar nuevamente. Luego rematan con otro paseo con destino final al lugar inicial donde, al llegar,  también les espera más cajas de cerveza por consumir y continuar la fiesta. Y así durante tres días hasta el martes carnaval.

 

FINAL Y CIERRE        

Miércoles de Ceniza

Este día marca el final oficial de los carnavales. Como sabemos, la tradición litúrgica de la iglesia cristiana establece el inicio de la cuaresma el miércoles de ceniza. Esta representa 40 días como periodo de ayuno o preparación previos a la Semana Santa. Para este día se prepara un escenario en la plaza Mayor donde se dará lectura al “Testamento” ganador del “Ño Carnavalón” y luego de su muerte el muñeco que lo representa será quemado, ante el llanto exagerado de sus supuestas “viudas” y lloronas. Todo ello lo representan actores de la ciudad. El contenido del Testamento es de corte humorístico, satírico y principalmente de denuncia y crítica contra las autoridades. Transcribo un fragmento del testamento ganador del 2017, a modo de ejemplo:

“Yo, Ñuqa qary  Ño Carnavalon 2017, padre de todos los karkachuños que van a nacer de aquí a nueve meses ósea en Todos los Santos, a últimas horas de mi asunción al paraíso, la gloria divina, en uso de mi atolondrada razón, redacto mi más codiciado testamento, en las instalaciones de la notaria “Tupana Wasi”, lugar de los grandes arreglos y enredos judiciales, donde la chela, líquido elemento para la vida, salva una vida”

(…) “A mi despistado hijo prodigo Wilfreducha Oscorima, el único toqlenco chimú ñawi, añas uma de Cangallo, os dejo mi colección de casaciones judiciales autografiados por Kakasaki, para que lo apueste en mis tragamonedas, también os dejo unas largas y esplendidas vacaciones todo pagado en mi residencia Cachiche de Ica y Yanamilla, con seguridad incluido y, para que mojes la garganta más qacha que el sobaco de loca, os dejo las botellas de wiski etiqueta azul del rauka wasa, Alejandro Toledo” [7]

 

 NOTAS:

[1] Página Altavoz, del 13-02-2018, en  https://altavoz.pe/2018/02/13/95240/la-comparsa-como-espacio-politico-cantan-keiko-vagaza-en-carnaval-ayacuchano/ (Revisado el 04-12-2018)

[2] Semanario Variedades del diario “El Peruano”, edición del 28 de febrero al 06 de marzo de 2011, en http://portal.andina.com.pe/edpespeciales/especiales/variedades_sp/var_214/var214.pdf / (revisado el 04-12-2018)

[3] El término carnaval no solo se atribuye a toda la festividad en general, sino también es considerado un género musical.

[4] Cálculo en base a los registros de inscripción de comparsas e informes de evaluaciones de los jurados calificadores del carnaval 2017 de la Subgerencia de Cultura, Turismo y Artesanía de la Municipalidad de Huamanga.

[5] Wikipedia, en  https://es.wikipedia.org/wiki/Distrito_de_Ayacucho (revisado el 04-12-2018)

[7] Blog “De todo un poco”, artículo “Ayacucho: Testamento del Ño carnavalón 2017” del 02-03-2017, en http://decocounpoco2.blogspot.com/2017/03/ayacucho-testamento-del-no-carnavalon.html / (Revisado el 04-12-2018)







BIBLIOGRAFÍA

ARGUEDAS, JOSÉ MARÍA. El Carnaval de Tambobamba. En José María Arguedas: Obra antropológica Tomo I. Editorial Horizonte, Lima, 2012.

EYZAGUIRRE GARCÍA,  ALBERTO. Características del carnaval andino, el cortamonte y una alternativa. Runa Yachachiy , Revista electrónica digital, Berlín, Alemania. Recuperado de: http://www.alberdi.de/articulo03.htm

EYZAGUIRRE GARCÍA,  ALBERTO. “Carnaval huamanguino, un desborde popular masivo de músicos y danzantes”, en el V Congreso Nacional e Internacional de la Música Ayacuchana en el siglo XXI. Diciembre de 2018, en la ciudad de Puquio, Ayacucho.

MURÚA, MARTÍN DE. Historia general del Perú. Edición de Manuel Ballesteros. Cofás S.A, Madrid, 2001.

VASQUEZ RODRÍGUEZ CHALENA Y ABILIO VERGARA FIGUEROA, ¡Chayraq! Carnaval ayacuchano, CEDAP, TAREA, Lima, 1988.

 

 

 

 

SOBRE EL AUTOR:

 

Alberto Eyzaguirre García:

  •  Músico e investigador cultural huamanguino, con estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en la especialidad de Psicología y Diplomado en Bibliotecología por la PUCP.
  • Vicepresidente del Círculo Cultural “Tradiciones de Huamanga”, entidad de la cual además es director de su Estudiantina y Coro.
  •  Representante en Lima de la Comparsa “Huamanga Tunante”.
  • También es integrante de la actual Tuna Mayor de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga-Residente en Lima.
  •  Miembro del Comité Organizador del Congreso de la Música Ayacuchana.
  • Coautor del libro “Ayacucho Canta y Baila”, con Juan José García Miranda y editor del texto “Antología de la Canción Ayacuchana” de Alejandro Alacote.

·         Email: aeyzaguirre63@gmail.com




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