CARACTERISTICAS
DEL CARNAVAL ANDINO, EL CORTAMONTE Y UNA ALTERNATIVA
Por: Alberto Eyzaguirre*
El carnaval andino, por su origen, está asociado a
la fertilidad de la tierra -por cuanto florecen los sembríos- y ésta, a su vez,
con la fertilidad humana. Es la fiesta mayor del mundo del ande y la música es
muy alegre y especial. Sabemos que los españoles como estrategia política e
ideológica acostumbraban a superponer sobre una festividad andina otra de corte
religioso occidental, es lo que se denomina el sincretismo cultural. Esa
estrategia, con el tiempo, fue asimilada y a su vez usada en sentido contrario
por la resistencia cultural indígena para, simultáneamente, continuar con la
práctica de sus ritos y creencias. En el caso de los carnavales este mecanismo
no es muy notorio.
Sin embargo, parecen coincidir con el calendario
occidental, por la variabilidad de la fecha, febrero-marzo, con lo que llaman
el asentamiento de la siembra, es decir que, con la temporada de lluvias de
estos meses, los cultivos se fortalecen y aparecen los primeros frutos (llullu)
aun tiernos y el hombre del ande lo celebra jubilosamente. Además, en la
concepción andina, la fertilidad de la tierra es relacionada con la fertilidad
humana, por lo que la interrelación de solteros y solteras y la permisividad
sexual en estas celebraciones es mayor. Incluso es una fecha propicia para
iniciar los denominados servinakuy o
matrimonio de prueba.
Otro elemento importante del carnaval andino que
también es denominado pukllay- carnaval (pukllay
es jugar), es la recreación de luchas rituales o pruebas de valor entre jóvenes
y que rememora antiguas competencias guerreras. Entre ellas encontramos: el seqollonakuy (dos contrincantes se
golpean con un látigo o warakas en la pierna desnuda alternativamente), warakanakuy (se lanzan violentamente
frutos aún verdes usando la waraka pero de la cintura para abajo, uno frente a
otro), pulseo (levantan piedras
grandes y circulares difíciles de alzar) y el lucheo (dos jóvenes se sujetan uno a otro de la cintura agarrándose
sólo del cinturón o chumpi intentando
derribarlo a la fuerza). Estas dos últimas es practicada incluso por mujeres.
El Cortamonte
Otra expresión característica del carnaval no sólo
andino sino de alcance nacional es el cortamonte. El cortamonte o tumbamonte
(también llamado yunsa, sacha kuchuy en Ayacucho, umisha
en el oriente y huachiwalito en
Ancash, entre otras denominaciones), es una de las más coloridas y
festivas celebraciones populares de muy rápida asimilación en todo el país. Sólo
unas décadas atrás y al parecer con las primeras carreteras llegó a las
capitales provinciales (Ayacucho y Apurímac en los 40, por ejemplo), pues
inicialmente sólo se realizaba en el Valle del Mantaro. Hoy es asumido como
festividad propia en todo el territorio nacional.
En todos los pueblos del ande, y ahora en la costa y en la selva, esta
celebración esconde en su organización, una antigua filosofía de vida. Sabemos
que, tras bailar en ronda alrededor del árbol adornado o “vestido” con globos y
regalos y golpearlo, alternativamente en pareja con un hacha, quien corta y
tumba el árbol será muy celebrado y agasajado en ese momento, otorgándole la
banda de mayordomo o carguyoq, asumiendo la responsabilidad
de organizar la celebración del año siguiente. Sin embargo, ese día también se
ofrecen voluntariamente muchos amigos y familiares para colaborar mediante
donaciones (a veces registrada en un cuaderno improvisado) que ayuden a
afrontar el costo que implica financiar un nuevo cortamonte. Esta es la ayuda colectiva
heredada de nuestros ancestros conocida como ayni, sistema de colaboración mutua que recobra vigencia y asegura
la continuidad de la fiesta como mecanismo integrador local y también la
memoria cultural asociada -en el caso
del carnaval andino- a su música y danza.
Pero como todo compromiso asumido con unos tragos demás puede ser
muchas veces olvidado, existe un mecanismo de control que posibilita recordarle
al oferente su compromiso. Esta costumbre recibe diversas denominaciones: yuyachikuy
en Ayacucho, yaykupakuy en
Huancavelica, takiakuy en Junín e ipalla en Apurímac, y que es utilizado
no sólo para el cortamonte sino para todo tipo de festividad local. Ésta
consiste en visitar –usualmente es el mayordomo quien visita- a quienes han
ofrecido colaborar y recordarles el compromiso adquirido. Por lo general, se
realiza un mes antes aproximadamente de la fecha central, en este caso del
cortamonte. En Ayacucho se estila visitar llevando unos panecillos especiales,
vino o cervezas. Adaptar el yuyachikuy a nuestras actuales festividades es sencillo
y permite ampliar e integrar la base social, estimula la espectativa y sobre
todo ayuda a compartir los gastos.
Una alternativa
Junto con el proceso migratorio, las ciudades costeñas y capitales
provinciales, han sido invadidas con estas celebraciones y los habitantes de la
gran Lima conocen y han participado, cuando menos alguna vez, de un festivo
cortamonte. Hay tantos cortamontes en todo el país en estas fechas que no es
difícil imaginar la gran cantidad de árboles talados indiscriminadamente.
Reinterpretando la concepción andina de vivir en armonía con los recursos de la
naturaleza, este año, una organización cultural ayacuchana y una ONG de corte
ambientalista, pusieron en venta unos Bonos
Ecológicos que circularon en las festividades provinciales que incluían
cortamonte. Los fondos recaudados, que no fue mucho, permitió financiar en
parte una campaña de reforestación que se realizó en el mes de abril, en el marco del Día de la
Tierra. Estas entidades son: el Círculo
Cultural Tradiciones de Huamanga y el Instituto
de Factibilidad Ecológica IDEFE, quienes ofrecen extender esta campaña e
incluir a cualquier organización que la quiera apoyar. De esta manera, una tradición popular tan
extendida y arraigada en el país ya tiene una alternativa viable que no se
opone a la tradición sino que la enriquece. Posibilita así un mecanismo que
ayuda a recuperar, a mediano plazo, los sagrados árboles derribados que no solo
oxigenan y embellecen nuestro entorno, sino que mantienen el equilibrio entre
los 3 mundos que enlazan: el mundo de aquí o kay pacha, el mundo de abajo o uku
pacha y el mundo de arriba o hanan
pacha.
Lima,
febrero de 2003
* Músico,
directivo del Círculo Cultural Tradiciones de Huamanga y coautor del libro
“Ayacucho Canta y Baila”.
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